DIARIO CAMPERO

Página 2 de 2. Precedente  1, 2

Ir abajo

Re: DIARIO CAMPERO

Mensaje por Baltar00 el Sáb 14 Nov 2009 - 22:21

Éste día nos lo íbamos a tomar con mucha calma, el lugar elegido era un terreno libre cerquita de la ciudad, al que le teníamos ganas desde el primer día y que sabemos que tiene caza, es grande y bonito de cazar. Como también sabemos que habrá más gente por allí, pues no tenemos prisa, para qué, si por mucho que corras ya habrá alguien delante.

Quedamos a las 7:30 en las perreras de mi finca, los que nos habíamos apuntado a lo libre fuimos Antonio (Colorín), que se venía sin perros ¿¿??, mi amigo Juan, que se traía tres podencos y yo, que llevaba mis dos podenquillas, y ésta vez el cachorro humano no venía, tenía día de campo con los amigos, así que la cámara la llevaba yo.

Después de esperar a Juan, que tardaba, nos encaminamos hacia el cazadero, previa parada en un bar de carreteras a tomar un café, lo dicho, sin prisas.

La llegada al sitio fue casi seguido, está muy cerca de la ciudad, y como nos temíamos, por allí había bastantes coches de cazadores que llevarían ya un buen rato. Como llevábamos la idea de que no tiraríamos nada, nosotros a nuestro ritmo, sacar perros y herramientas, ver la táctica a seguir, y la mejor manera de conocer aquello es empezar por conocer las lindes, y eso hicimos, con Juan pegado a ella, yo a su lado y Antonio zorreándonos por delante y esperándonos en los canchos.

Hay poco que contar, yo sólo me crucé do dos cazadores, pues aquello es bastante grande y hay sitio para todos, y más con la cantidad de canchaleras grandes, que hay que cazarlas despacio y dejando a los perros hacer y mucha zarza. Se vieron muchas huellas de conejos, bien frescas, pero también muchos vivales. Juan consiguió ver dos (por separado) justo en la boca del vival, ni tiempo tuvo de encararse la escopeta, y yo alcancé a ver uno, ya casi al final de la mañana, subiendo una loma lejana. Ese terreno, más adelante, puede dar buenos resultados, sólo falta que llueva y haga frío para que el conejo salga fuera.

Las perras hicieron su trabajo de una manera excepcional, pero todos sus calientes (y fueron bastantes) acababan en las bocas de los vivales. Lo único reseñable en cuestión de perros, fue el susto que me pegó un gran podenco que andaba por allí suelto, al dueño no se le vio el pelo, pero el perro era el doble que mis perras, si las pongo una encima de otra no llegan a la altura que tenía aquel podenco, enorme, y lo curioso es que no era un ibicenco, era exactamente un andaluz pero de gran tamaño, me apareció por detrás en un sucio y me pegó un buen susto.

Y, como viene siendo habitual ésta temporada, Juan se volvió a perder, pero ésta vez lo reconoció, cosa rara, pero estaba tan claro que no tuvo más remedio que hacerlo estando Antonio de testigo, aunque me dio pie para meterme un poco con él.

De vuelta a los coches nos cruzamos con otros cazadores que, también, iban de recogida. Los perros que llevaban eran de muestra y no llevaban nada colgado. No se escucharon muchos tiros (cuatro en toda la mañana), pero allí hay caza, bien encerrada pero hay caza.

Por segunda vez ésta temporada, nadie llevó pan para el taco, yo me confié pensando que Juan, que es panadero y siempre lleva un montón de pan, no fallaría, pero resultó que estaba de descanso y no lo había echado, y Colorín tampoco, así que decidimos coger el coche, comprar pan en la ciudad y tomarnos el taco en mi finca, que se está más calentito, así de paso les encendíamos una buena hoguera a los chavales que iban a pasar allí el día asando castañas.

El vídeo es muy corto, se nota que el que grababa era yo. Espero que os guste.

Por Vimeo: http://www.vimeo.com/7517999

Un saludo
avatar
Baltar00
Cazador Profesional
Cazador Profesional

Cantidad de envíos : 986
Edad : 54
Localización : Cáceres
Fecha de inscripción : 26/01/2009

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: DIARIO CAMPERO

Mensaje por Baltar00 el Dom 22 Ago 2010 - 1:02

Ahí va una de descaste veraniego Very Happy Very Happy


08-VIII-2010 DESCASTE EN MADROÑERA

Esto si fue un descaste de los de verdad, con escopeta, perro, buenos compañeros de jornada y la densidad justa (más bien baja) y necesaria para disfrutar del trabajo de las podenquillas.

Todo comenzó el sábado, día anterior a la jornada de descaste. Había quedado, durante la semana, con Matías para volver a dar otra batida a su coto, pero una llamada al móvil me despertó de siesta, era Jesús desde Navalmoral.

--Oye Enrique, te apuntas a un descaste mañana, ha habido una baja y tienes un sitio si quieres.

Y estaba claro que iba a querer, por precio estaba muy bien y por distancia también, a unos 60-70 km de Cáceres. Medio en sueños acabé quedando con Jesús a las seis de la madrugada en la plaza de toros de Trujillo, él decía un sitio (el hotel Las Cigüeñas), pero con la mente nublada por el sueño, no acababa de caer dónde estaba, mejor en la explanada de la plaza de toros, pues para ir a Madroñera había que coger la carretera que pasa por ella, luego caí que sí conocía el sitio, pero eso fue más tarde, cuando acabé de despejarme del todo, daba igual, la explanada de la plaza también era buen sitio, aunque luego pasó lo que pasó.

La tarde del sábado la pasé preparando los aperos, pensaba en llevarme la del 20 para que el cachorro humano también disfrutara y como pesaba menos iría mejor con ella por el campo, pero a los cazadores se nos llena la cabeza de tiros a las primeras de cambio, y viendo que sólo tenía una caja de cartuchos de ese calibre y si me quedaba sin ellos no habría quien me pasara algunos más, decidí llevarme la plana del 12 que me ha traspasado mi padre, de ese calibre tenía dos cajas del 7 sin abrir y mucha morralla de la temporada pasada que me podía valer, iluso de mí sólo pensaba en que iba a pegar muchos tiros, qué equivocado estaba, sólo dos tiros y gracias, porque si pego más igual los fallo tan estrepitosamente como los que tiré.

Como suele ser habitual en todos los cazadores, los nervios y el “trán-trán” anterior a una jornada de caza, y más después de tanto tiempo sin sacar la escopeta, me hizo acostarme tarde, pero me daba igual, no trabajaba y la siesta se entreveía gloriosa. Y con tanta tontería calculé mal los tiempos y ¡¡me presenté en la plaza de toros de Trujillo media hora antes!! Allí estaba yo, a las 5:35 de la madrugada, en una explanada enorme, viendo cómo se levantaba una gran ventolera o cómo quedaban allí varios cazadores que iban a disfrutar del día.

Justo a las seis de la mañana, y viendo que Jesús no aparecía por allí, le pego un telefonazo y él me contesta que están como a seis kilómetros de allí. Le digo que, si lo prefiere, me voy al hotel Las Cigüeñas, por ser un sitio más conocido por Julián (padre de Jesús) y me dice que sí, así que cojo el coche y me encamino al hotel, que se ve cerca, al final de una de las calles (100 metros aprox.). Una vez allí, y tras esperar unos minutos, veo pasar el coche de Julián a toda leche, no se detiene y sigue por la carretera. Intento salir detrás de él pero lo pierdo, me voy a la plaza de toros por si han ido allí, pero no, vuelvo al hotel y tampoco, llamo a Jesús y me dice que está parado con los pilotos encendidos, vuelvo a buscarlo y sigo sin verlo, todo esto en un triángulo cuyos puntos son la plaza de toros, el hotel y el cruce de la nacional, vuelvo a pasar por la plaza de toros, otra vez por el hotel y al volver al cruce los veo allí. Saludos de rigor y nos encaminamos hacia Madroñera, donde nos esperan y ya es algo tarde.

Enseguida llegamos a Madroñera, no dista mucho de Trujillo, y nos estaban esperando en el Hotel Rural Soterraña, donde con más prisa que pausa, nos tomamos un café y enfilamos para el terreno a cazar.

Como es habitual, todos en fila india con los coches, yo iba cerrando la hilera, y menos mal, pues antes de salir del pueblo se le salió a Julián la rueda de repuesto del remolque, que empezó a dar saltos por la calle, pitada grande y parada para ver los desperfectos. A continuación y un poco más adelante, confusión de Julián con la calle (los demás habían seguido para adelante dejándonos solos), con el consiguiente enredo para dar la vuelta con un remolque, al final tuvimos que desenganchar y, por fin, en la ruta correcta.

Llegamos a la casa del coto “El Lijar” tras atravesar bonitos terrenos. La zona a cazar estaba lindando con un pantanillo con multitud de pescadores pasando la mañana, estaba compuesta de suaves laderas llenas de carrascos y tarameros, se veían muchos comederos de perdices pero la densidad era más bien baja. El día había salido nublado, lo que nos daba ocasión de estar más tiempo en el campo y, la verdad, es que aguantamos bastante para las fechas en que estamos.

Hubo algún que otro lance de los buenos, mi Linda me puso a tiro dos conejos a “cascaporro”, y los fallé igual de bien que salieron, de izquierda a derecha y hacia arriba, estaba claro que andaba desentrenado, a ver si conseguía enderezarme a lo largo de la mañana, pero resultó que luego no tuve más oportunidades.

Cazaba con nosotros un chaval con mucha afición y perros "especialistas", en concreto una podenca portuguesa muy pequeña y el resto garabitos de talla media y tuve la conversación sobre las tallas con él a primera hora con el café.

Tenía la convicción de que los conejos de ese coto estaban en los tarameros (se conocía muy bien la finca) y en todos los tarameros metía la perra pequeña, y como era lógico, no en todos había conejos (por lo menos en la mayoría ), pero eso sí, los tarameros estaban muy, pero que muy apretados (los podréis ver cuando ponga el vídeo en mi diario) y él intentaba que entrara siempre, aunque no pudiera.

Coincidí con el sólo en dos tarameros, en uno no había absolutamente nada, y tampoco había hueco donde se pudiera meter un conejo de lo apretadísimo que estaba, pero en el otro había habido un conejo muy reciente y él estaba en la misma operación de siempre, picando a la perrilla para que entrara.

Cuando llegué al taramero y vi el comportamiento de mis perras (al principio algo cohibidas por los ánimos del compañero a la perrilla) enseguida me dieron un caliente y la Linda se metió bien adentro, mucho antes que la perrilla y volviendo a salir por donde había entrado después de un rato dentro, y separándose del taramero me daba a entender, cláramente, que allí había habido algo pero ya no estaba. La perrilla se metió por el mismo sitio que la Linda pero después de ella y volvió a salir y nos marchamos de allí.

Por cierto, cuando ocurrió esto no pude contenerme y solté un "ves cómo se meten los talla media" que aunque se lo dije al chaval, realmente iba para el foro pues me acordaba de un debate reciente sobre el tema

En fin, que el principal interés a esa hora de la mañana, consistía en saber si Jesús cazaba su primer conejo, lo intentó dos o tres veces y, al final, por fin pudo conseguir tan apreciada pieza, el chaval se llenó de orgullo y recibió las felicitaciones de los que allí nos encontrábamos, seguro que no lo olvida en su vida.

Hubo un tercer lance mío a un conejo, en un momento dado de la mañana, uno de los compañeros que estaban de puertas, decidió que ya no cazaba más y se atravesó por delante de nosotros avisándonos que se iba. En esos momento yo estaba controlando a la Linda y a la Zarza que me estaban dando un buen caliente, dio la casualidad que levantaron el conejo corriéndolo en mi dirección, lo veía tan fácil que decidí pasarle la escopeta a mi cachorro humano aconsejándole que lo dejara pasar y lo tirara hacia atrás, que allí no había problemas de que hubiera nadie, y el chaval me hizo caso, pero el que no aguantó fue el compañero que se iba, estaba más abajo y lo tiró antes de que saliera al claro donde lo esperaba el chaval, consiguiendo que el conejo cambiara de dirección y no pudiéramos tirarlo, ¡que pena! Hubiera sido el primero conejo que tirase mi chaval, y quien sabe, igual le habría dado y estaríamos también de enhorabuena, pero hay gente “pa tó”.

Lo que sí había, y en densidad apreciable, eran las perdices, y con ellas la Linda se lució. Me dio al alimón con la Zarza que me la pusieron a huevo, la dieron la vuelta para conseguir que me volara de pico. Luego otra que me sacó de un carrasco pequeño dándomela a escasos metros de mí, si me pongo a perdices hago una buena percha y todo gracias a mi Linda, bien apoyada por la cachorra Zarza.

Pero ésta perra es atípica y tiene comportamientos que me descolocan totalmente. Hoy hecho una cosa que me ha dejado perplejo. Bajando una ladera me ha sacado, a tiro, un bando de perdices de unas ocho que estaban esparcidas por el terreno, han salido todas de golpe (qué pena que estaban prohibidas ), pero una vez pasado el lance, ha ido localizando todos y cada uno de los sitios donde había estado amonada una perdiz y, al llegar al sitio, ha ladrado una o dos veces y luego ha seguido cazando.

En general ha estado de lujo, pero sólo me ha latido-ladrado en ese momento. A lo largo de la jornada me ha sacado más perdices a huevo pero en esos casos no ha latido-ladrado, sólo lo ha hecho con el bando.

Así transcurrió la mañana, acabando con los perros bastante castigados, fuimos buscando agua para ellos y, en una cola del pequeño pantano (estaba totalmente rodeado de una malla imposible de cruzar por los perros) se dieron un buen baño dando por finalizada la cacería.

Pero hubo quien quiso dar una última mano y tocamos una ladera de tomillos y escobas muy cerrada, lo único que salieron de allí fueron una pareja de corzos, uno de ellos me lo sacaron las perras a tiro entrando en la armada, pero por supuesto, no se tiraron. Aproveché esa última vuelta, con menos gente, para dejarle la escopeta al chaval a ver si tenía suelte, pero acabamos volviendo a la pequeña lengua de agua y, en ese momento sí, bien corrida la una del medio día, dimos por finalizada la cacería.

Sobre la mañana, me queda por decir que, a pesar del buen trabajo de mi Linda y el espabilo de la Zarza, eché bastante de menos a mi Luna, esa hubiera trabajado los tarameros de forma diferente y me hubiera entretenido bastante con ellos, aunque me fío más de los buenos vientos de la Linda, y si ella me dice que allí no hay conejo es, simplemente, porque allí no hay conejos, pero la he echado de menos, su cazar era diferente y me gustaba.

La jornada acabó en la casa de la finca, mientras preparaban un buen arroz con liebre nos pusieron bastantes cosas de comer y beber y las tertulias fueron amenas, pero ante la tardanza en hacerse el arroz y que ya habíamos comido y bebido bastante, acabamos por despedirnos de los compañeros (Jesús y Julián, su padre, se habían marchado un poco antes) y enfilamos camino de Cáceres, se imponía un buen baño piscinero y una buena siesta.

http://www.vimeo.com/14023548

Un saludo.
avatar
Baltar00
Cazador Profesional
Cazador Profesional

Cantidad de envíos : 986
Edad : 54
Localización : Cáceres
Fecha de inscripción : 26/01/2009

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Página 2 de 2. Precedente  1, 2

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.